Nuestra sociedad vive dando la espalda a una realidad común a todos nosotros: la muerte. Existe, además, un gran desconocimiento acerca de una realidad a la que lamentablemente se enfrentan muchas personas que padecen largas enfermedades incurables y que reclaman su derecho a morir con dignidad.

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El derecho a una muerte digna hace referencia a una actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. Sin embargo, dentro del concepto “muerte digna” existen diversos términos que representan significados y circunstancias diferentes. Eutanasia, suicidio médicamente asistido, suicidio no asistido o sedación terminal.

La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas preguntó a los españoles sobre la eutanasia fue en el año 2009. Más de 70% contestó que debería regularse por ley. Sin embargo, cuando se realizó la pregunta de si se debería regular el suicidio asistido, si bien seguía siendo mayoría la que respondió que habría que regularlo, el apoyo fue más bajo. ¿por qué? Evidentemente, la palabra “suicidio” genera un rechazo automático. ¿Cuáles son las diferencias entre ambos términos?

En el caso de la eutanasia hablamos de una  intervención voluntaria, estudiada y consensuada de un equipo médico que suministra los fármacos necesarios para evitar sufrimiento y dolor y que acelera el final de un paciente con una enfermedad terminal e incurable. Se trata de una práctica legal en otros países como Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y en algunos estados de Estados Unidos.

Existen, no obstante, otras fórmulas de muerte digna, como el suicidio médicamente asistido. En este caso, el médico se encarga de recetar al paciente el medicamento que debe tomar para acabar con su vida, y éste puede ser ayudado por un profesional o bien por cualquier persona que así lo desee sin que su acto tenga consecuencias jurídicas. Esta forma de muerte digna sólo es legal en Suiza. Una derivación de este método es el suicidio no asistido, uno de cuyos casos más mediáticos en nuestro país fue el de Ramón Sampedro.

Otro término que sigue siendo objeto de debate es la sedación terminal, fórmula que hace referencia a dar un tratamiento a una persona para aliviar su sufrimiento, que puede ser dolor, angustia o sufrimiento psíquico.

La importancia del testamento vital y la situación jurídico-legal sobre los cuidados paliativos al final de la vida, el derecho a la eutanasia, la libertad para morir o el derecho a elegir una muerte digna serán algunos de los temas que se analizarán durante el III Congreso de Derecho Sanitario de la CV, que se celebrará los próximos 26 y 27 de septiembre en el Palacio de Congresos del Colegio de Médicos de Alicante.

Carlos Fornes es Presidente de la ADSCV